Una de las razones por las cuales mucha gente decide no seguir dietas es porque nadie (o casi nadie desea) dejar de comer bien. Uno de los grandes placeres de la vida es comer y no debería ser obligatorio el tener que dejar de hacerlo solo para poder bajar esos kilos que tenemos de más. No es necesario retirarse del objetivo de estar más saludables, solo toca buscar las mejores alternativas.

Existen maneras de perder peso que no incluyen el dejar de comer sino buscar opciones más saludables para tus alimentos como puedes leer aquí; sin embargo, hay distintos trucos que puedes empezar a utilizar para perder peso sin necesidad de ninguna de estas cosas. ¡Con tan solo añadirlos a tu rutina diaria, podrás cambiar tu vida por completo!

1. Come sin distracciones

¿Alguna vez te ha pasado que vas a una fiesta y empiezas a comer de todo sin saber dónde cabe tanta comida? Si nos distraemos al comer o enfocamos nuestra atención en otras cosas que no sea alimentarnos es más difícil para nuestro cuerpo el sentirse llenos.

Esto no sucede solamente en fiestas, también es algo que le sucede a aquellos que disfrutan de comer frente a la televisión… ¡deja que tu cerebro se concentre en lo que comes y enfócate en lo que haces! De esa forma, será más sencillo regular la cantidad de comida y también sentirte satisfecho.

2. Tómate tu tiempo al masticar cada bocado

Solo cambiar la cantidad de veces que masticas la comida, puede ayudarte a perder peso. Mientras más tiempo dures masticando, más rápido te llenarás… sin necesidad de consumir tanta comida.

Es una manera de engañar a tu cerebro y a tu estómago haciéndoles creer que tu porción es mayor a lo que en realidad es. Tómate tu tiempo al comer y mastica bien cada bocado, puede ser una forma sencilla de perder peso sin necesidad de hacer dietas de ningún tipo.

3. Controla los aderezos y la cantidad de aderezos que comes

Una de las cosas que puede interferir con las calorías que consumes y que también puede bajar la nutrición obtenida por ciertos alimentos es la cantidad  de aderezo que añades.

Una ensalada puede ser extremadamente saludable solo por el hecho de comer vegetales; no obstante, si empiezas a añadirle salsas en gran cantidad… ¡no estás logrando nada! Si vas a un restaurante, pide que te den el aderezo separado para que puedas controlar la cantidad y si preparaste una ensalada en casa, intenta no consumir tantas salsas.

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No solo eso, la azúcar también puede ser dañina. Si preparaste un zumo de frutas, ¡no le añadas azúcar! Perderás todas las propiedades de la fruta y le añadirás calorías extras innecesarias. En Nutrición Sin Más podrás leer sobre algunas formas en las que el azúcar te ayuda a ganar peso.

4. Toma un vaso de agua antes de cada comida

Solo el hecho de tomar agua es beneficioso para la salud, así que ya sea por bajar de peso o por otra razón es recomendable que bebas al menos 8 vasos de agua al día; sin embargo, si tu objetivo principal es usarla para bajar de peso entonces toma un buen vaso de agua antes de cada comida.

Tomar un vaso de agua antes de cualquier comida hará que tu estómago tenga una sensación de llenura y por eso será necesario comer menos cantidad antes de sentirte completamente satisfecho. Además de eso, nuestro cerebro puede malinterpretar la falta de agua con ganas de comer… por lo tanto, siempre debes asegurarte de mantenerte hidratado.

5. Duerme un poco más temprano

Son muchos los que a altas horas de la noche les provoca comer un snack  porque sienten hambre o porque tienen ansiedad, esto puede ayudarte a ganar peso con rapidez pues te encuentras consumiendo más de lo que deberías. ¿Cómo puedes evitar estas ganas insaciables de comer? ¡Ajusta tu horario para dormir!

Duerme un poco más temprano y evita mantenerte despierto hasta altas horas de la noche para que no tengas necesidad de consumir comidas que no deberías consumir. Es mejor que duermas satisfecho por la cena del día y descanses para desayunar temprano.

Como ves, no es realmente muy difícil empezar a perder peso; lo único necesario es tener disposición y cambiar ligeramente nuestra rutina diaria (¡sin cambiar la rutina alimenticia!).