Todo lo que vemos es un reflejo de nuestro mundo interno. Generalmente, cuando nos encontramos juzgando o criticando a los demás, es una señal de que no nos gustan esos comportamientos en nosotros mismos.

Juzgar a los demás es un indicador de que inconscientemente estamos juzgándonos a nosotros mismos. Así como no podemos amar verdaderamente a alguien hasta que nos amemos a nosotros mismos, tampoco podemos liberar nuestro juicio sobre los demás hasta que no comencemos a amarnos.

Entonces, ¿cómo podemos deshacernos de esta desenmarañada red de autocrítica, y de autodesprecio que nos ha sido trasmitida a través de la cultura y de la sociedad? ¿Cómo creamos una nueva forma de pensar y un diálogo interno saludable?

-Practicando.

Como cualquier otra tarea en la que deseamos destacar, esto también requiere de mucha práctica. Debemos dedicar un espacio para aprender y crecer y lograr cosas en nuestra vida diaria. Ya sean 5 minutos o 1 hora, debemos vivir nuestras intenciones y deseos todos los días.

Es importante no olvidar ser pacientes con nosotras mismas en el proceso, pues todas las habilidades nuevas toman tiempo para desarrollarse verdaderamente. Si bien no siempre es fácil, con un poco de dedicación, amor y conciencia todo puede ser posible.

Aquí te van algunos tips para ayudarte a comenzar:

No seas tan dura contigo misma

Nadie es perfecto, nadie. Si te castigas por cada error o momento embarazoso, te perderás de todos los buenos. Sea lo que sea que hiciste mal, sabes que está en el pasado y que debes dejarlo ir.

Si no te gusta lo que has hecho, arréglalo con la intención de no volver a cometer el mismo error. Solo porque no puedas cambiar tu pasado no significa que no puedas moldear tu futuro. ¡No dejes que el ayer robe tu mañana, haz que el hoy cuente!

Aprende a soltar

Hay cosas que podemos cambiar y que no podemos cambiar, así que resistir este hecho no te hará ningún bien. Deja ir las cosas que no puedes cambiar y trabaja para cambiar las que puedas.

Cuando nos permitimos soltar, ayudamos a quitar la presión de nosotras mismas para ser perfectas todo el tiempo. Y una vez que hemos dejado de tener que ser perfectas, juzgarnos a nosotras mismas parece mucho menos necesario.

Perdónate a ti misma

Debes saber que hiciste lo mejor con lo que sabías en aquel momento. Condicionarte intentará convencerte de que debiste hacerlo mejor y que decir lo contrario es una verdadera mentira.

Confía en que si hubieses sabido lo que sabes ahora, habrías respondido de manera diferente. Cree en ti misma. Ten fe en que puedes y que crecerás a partir de esto. Perdónate y acepta que siempre has hecho tu mejor esfuerzo.

Ámate incondicionalmente

Esto significa amar todo de ti. Tus fortalezas, tus debilidades, tu idiosincrasia, todo. Esto significa aceptarte a ti misma tal y como eres aquí y ahora mismo. Significa amarte sin importar nada más. Siempre, sin condiciones. Pues mereces mucho más.

Cuando nos amamos incondicionalmente, no existe lugar para el juicio, solo para la paciencia y el amor propio. Practica mirarte al espejo y repetir a diario: “me amo incondicionalmente”, hasta que ya no te sientas incómoda o rara.

Nuestros pensamientos se convierten en nuestras creencias, nuestras creencias en nuestros hábitos y nuestros hábitos en nuestras acciones. Si necesitas repetir estas palabras una y otra vez hasta que te las creas, ¡repítelas!

Practica

Si dejar de juzgar es algo que deseas hacer, tómate un tiempo para practicar todos los días. Comienza simplemente siendo consciente de cuando tienes un pensamiento crítico.

Cada vez que te reconoces mirándote a ti misma o a otros, haz una pausa para preguntarte de dónde vienen esos sentimientos. Luego trabaja en convertir ese juicio en amor.

No importa si alguien es ruidoso, molesto o impuntual, envíales pensamientos llenos de buenas vibras. No importa si eres torpe, tímida o temerosa, ámate a ti misma. Mientras más practiques esto, más amor y sentimientos positivos sentirás y tendrás que dar.

Recuerda que no debes castigarte si no lo haces todo el tiempo, el objetivo es intentarlo a diario y estar consciente de que la evolución requiere de tiempo.

Sé paciente

Por mucho que nos gustara, el verdadero cambio no se da de la noche a la mañana, así que sé paciente contigo misma en el proceso. Cada vez que notes tus pensamientos regresando a viejos patrones de juicio, no te preocupes. Simplemente concéntrate en practicar y seguir mejorando, en lugar de que tu mente te lleve a un torbellino de juicios.

Al final del día, todas las cosas buenas toman tiempo y nadie es perfecto. Disfruta del viaje sin importar lo que traiga y ten presente de que el amor siempre estará de tu lado.